27/3/17

La caída de Lucifer

13:17


La caída de Lucifer


a. En el tercer día de la Creación el principal arcángel de Dios, un querubín llamado Lucifer, hijo de la Aurora ("Helel ben Shahar") se paseaba por Edén entre joyas centelleantes, su cuerpo resplandeciente con cornalinas, esmeraldas, diamantes, berilos, ónice, jaspe, zafiro y carbunclo, todo engarzado en el oro más puro. Pues durante un tiempo Lucifer, a quien Dios había designado Guardián de todas las Naciones, se comportó discretamente, pero pronto el orgullo le hizo perder la cabeza. "Subiré a los cielos —dijo—, en lo alto, sobre las estrellas de Dios, elevaré mi trono, me instalaré en el monte santo, en las profundidades del aquilón. Subiré sobre la cumbre de las nubes y seré igual al Altísimo." Dios, observando las ambiciones de Lucifer, lo arrojó de Edén a la Tierra, y de la Tierra al Seol. Lucifer brilló como el relámpago al caer, pero quedó reducido a cenizas; y ahora su espíritu revolotea a ciegas sin cesar por la oscuridad profunda del Abismo sin Fondo.

1. Isaías XIV.12-15;2 Enoc XXIX.4-5; Lucas X.18;2 Cor. XI.14; los Setenta y Vulgata hasta Isaías XIV.12-17; Targum Job XXVIII.7.

1.En Isaías XIV.12-15 se compara la caída preordenada del rey de Babilonia con la de Helel ben Shahar:

¿Cómo caíste del cielo,
lucero brillante, hijo de la aurora?
¿Echado por tierra
el dominador de las naciones?
Tú, que decías en tu corazón:
Subiré a los cielos; en lo alto,
sobre las estrellas de El,
elevaré mi trono;
me instalaré en el monte santo,
en las profundidades del aquilón.
Subiré sobre la cumbre de las nubes
y seré igual al Altísimo.
Pues bien, al sepulcro has bajado,
a las profundidades del abismo.

Esta breve referencia indica que el mito era lo bastante conocido para que no fuera necesario relatarlo por completo, pues Isaías omite todos los detalles del castigo del arcángel por Dios (llamado aquí Ehyon, "el Altísimo' 5 ) , quien no admitía rivales en su gloria. Ezequiel (XXVIIL11-19) es más explícito cuando hace una profecía análoga contra el rey de Tiro, aunque omite el nombre de Lucifer:

Fueme dirigida la palabra de Yahvéh diciendo:


Hijo de hombre, canta una elegía al príncipe de Tiro y dile: Así habla el Señor, Yahvéh: Eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y acabado de belleza. Habitabas en el Edén, en el jardín de Dios, vestido de todas las preciosidades. El rubí, el topacio, el diamante, el crisólito, el ónice, el berilo, el zafiro, el carbunclo, la esmeralda y el oro le cubrían; llenaste tus tesoros y tus almacenes.


El día en que fuiste creado te pusieron junto al querube colocado en el monte de Dios, y andabas en medio de los hijos de Dios.


Fuiste perfecto en tu camino desde que fuiste creado hasta el día en que fue hallada en ti la iniquidad.


Por la muchedumbre de tus contrataciones se llenaron tus estancias de violencia; y pecaste, y le arrojé del monte santo y te eché de entre los hijos de Dios; el querube protector te hizo perecer.


Ensoberbecióse tu corazón de tu hermosura y se corrompió tu sabiduría, y a pesar de tu esplendor, por tus muchos y grandes delitos, yo te, eché por tierra; yo te doy en espectáculo a los reyes, por la muchedumbre de tus iniquidades. Por la injusticia de tu comercio profanaste tus santuarios; y yo haré salir de en medio de ti un fuego devorador, y te reduciré a cenizas en medio de la tierra, a los ojos de cuantos te miran, Todos cuantos de entre los pueblos te conocen se asombrarán de ti. Serás el espanto de todos y dejarás de existir para siempre.

2. Helel ben Shahar era originalmente el planeta Venus, el último astro orgulloso que desafía al sol naciente: una simple alegoría hebrea que, no obstantese ha combinado con el mito de la caída de Faetón, que murió quemado cuando presuntuosamente condujo el carro del sol de su padre Helios, Aunque el mito es griego, parece haber tenido su origen en Babilonia, donde, cada año, un carro del sol sin conductor que simbolizaba la transmisión de la corona —durante la cual un muchacho sustituto ocupaba el trono real durante un solo día— recorría las calles de la ciudad. El sustituto, un favorito de la diosa Ishtar (que regía el planeta Venus) era sacrificado luego. Isaías parece profetizar, por consiguiente que el rey debe sufrir la misma muerte que su sustituto. En el mito griego, Faetón, hijo de Apolo, se identifica con un homónimo, Faetón, hijo de Eos ("Aurora"); según Hesíodo, la diosa Afrodita (Ishtar) se lo llevó para que guardase su templo. El rey de Tiro de Ezequiel adoraba a Ishlar y observaba cómo quemaban vivos a los niños como sustitutos del dios Melkart ("Gobernador de la Ciudad").

3.Aunque Job XXXVIIL7 describe a los "astros matutinos" cantando al unísono, el nombre "Helel" no aparece en ninguna otra parte de la Escritura; pero el padre de Helel, Shahar ("Aurora") aparece en el Salmo CXXXIX.9 como una divinidad alada. La mitología ugarítica hace a Shahar o Baal hijo de El, hermano mellizo de Shalem ("Perfecto"), La Montaña del Norte ("Saphon") que Helel aspiraba a ascender, puede identificarse con Yafón, Monte de Dios, en el cual, según el mito ugarítico, se hallaba el trono de Baal. Cuando Mot mató a Baal, su hermana Anat lo enterró allí. Safón o Zafón, la montaña de 5800 pies de altura — llamada ahora Jebel Akra— donde el dios-Toro El de los semitas del norte gobernaba "en medio de su divina asamblea", se alza en las cercanías de la desembocadura del Orontes. Los hititas lo llamaban monte Hazzi y decían que era el lugar desde donde Teshub, el dios de la Tormenta, su hermano Tashmishu y su hermana Ishtar vieron al terrible gigante de piedra (el "hombre de diorita" como traducen algunos eruditos) Ullikummi, quien proyectaba su destrucción; lo atacaron y finalmente lo vencieron. Los griegos lo llamaban monte Casio, morada del monstruo Tifón y de la monstruo Delfina, quienes juntos desarmaron a Zeus, Rey del Cielo, y lo tuvieron prisionero en la caverna coriciana hasta que el dios Pan dominó a Tifón con un gran grito y Hermes, dios de la Astucia, liberó a Zeus. Al Orontes se lo ha llamado "Tifón". Safón era famoso por los destructores vientos del norte que soplaban desde él sobre Siria y Palestina, Todos estos mitos se refieren a conspiraciones contra una divinidad poderosa; sólo en el mito hebreo no se menciona la derrota inicial de Dios.

4. Lucifer es identificado en el Nuevo Testamento con Satán (Lucas X.18; 2 Corintios XI.14) y en las Targum con Samael (Targ. ad Job XXVIIL7).



Robert Graves y Raphael Patai
Los mitos hebreos

14/3/17

Budismo: Una liebre en la luna

12:22

Budismo: Una liebre en la luna


Una vez, cuando Brahmadatta era rey de Benarés, el futuro buda nació como una liebre y vivió en un bosque. Tenía tres amigos: un mono, un chacal y una nutria; todos estos animales eran muy sabios. La liebre acostumbraba predicar a los otros, exhortándolos a dar limosnas y guardar días de ayuno. Uno de esos días de ayuno la liebre y sus amigos estaban buscando comida, como era usual; la nutria encontró un pez, el chacal algo de carne, el mono algunos mangos. Pero la liebre, echada antes de comer su hierba, reflexionó que si alguien le preguntaba por un obsequio de comida, la hierba no serviría. Como no tenía ni grano ni carne, se decidió a dar su propio cuerpo si alguien le pedía comida.

Mientras cosas maravillosas como ésta sucedían en la Tierra, el trono de Sakra en los cielos se calentaba. Sakra miró hacia abajo para ver qué sucedía, y viendo a la liebre, se decidió a probar su virtud. Tomó la forma de un brahmán, y primero fue a la nutría y le pidió comida. La nutría le ofreció pescado. El chacal y el mono a su turno le ofrecieron carne y fruta. Sakra rechazó todas estas ofertas y dijo que volvería al día siguiente. Entonces fue hasta la liebre, quien estaba contentísima ante la posibilidad de entregarse como limosna. «Brahmán», dijo, «hoy daré limosnas que nunca antes he dado; recoge madera, prepara un fuego y dime cuando esté listo.» Cuando Sakra oyó esto hizo una pila de carbón encendido y dijo a la liebre que estaba todo listo; entonces la liebre, que algún día podía ser buda, vino y saltó dentro del fuego, tan feliz como el flamenco real posándose sobre una cama de nenúfares. Pero el fuego no quemaba, parecía tan frío como el aire sobre las nubes. Inmediatamente preguntó al disfrazado Sakra qué podía significar esto. Sakra respondió que él realmente no era un brahmán, sino que había venido del cielo para poner a prueba la generosidad de la liebre. La liebre respondió: «Sakra, tus esfuerzos fueron desperdiciados; cualquier criatura viviente podría probarme a su turno, y nadie podría encontrar en mí alguna mala disposición.»

Entonces Sakra respondió: «Sabia liebre, deja que tu virtud sea proclamada hasta el fin del ciclo de este mundo.» Entonces cogió una montaña y la retorció, y cogiendo a la liebre bajo su brazo dibujó una silueta de ella sobre la Luna, usando el jugo de la montaña como tinta. Entonces bajó a la liebre sobre una hierba tierna en el bosque y partió a su propio cielo. Por eso ahora hay una liebre dibujada en la Luna.


A. K. Coomaraswamy
Mitos y leyendas hindúes y budistas


Epopeya de Gilgamesh: Enkidu y la ramera

12:19

Epopeya de Gilgamesh: Enkidu y la ramera


Las criaturas pululantes llegaron, deleitándose su corazón en el agua.
En cuanto a él, Enkidu, nacido en las colinas -
Con las gacelas pasta en las hierbas,
Con las bestias salvajes se abreva en la aguada,
Con las criaturas pululantes su corazón se deleita en el agua -

La moza le contempló, al salvaje,
Al hombre bárbaro de las profundidades del llano:

«¡Ahí está, oh moza! ¡Desciñe tus pechos,
Desnuda tu seno para que posea tu sazón! ¡No seas esquiva! ¡Acoge su ardor!
En cuanto te vea, se acercará a ti. Desecha tu vestido para que yazga sobre ti.
¡Muestra al salvaje la labor de una mujer!
Le rechazarán las bestias salvajes que crecen en su estepa,
Cuando su amor entre en ti».

La moza libertó sus pechos, desnudó su seno,
Y él poseyó su madurez. No se mostró esquiva al recibir su ardor.
Desechó su vestido y él descansó en ella.
Mostró al salvaje el trato de una mujer,
Cuando su amor entró en ella.
Durante seis días y siete noches Enkidu se presenta,
Cohabitando con la moza. Después que (se) hubo saciado de sus encantos,
Volvió el rostro hacia sus bestias salvajes. Al verle, Enkidu, las gacelas huyeron,
Las bestias salvajes del llano se alejaron de su cuerpo.
Sorprendióse Enkidu, su cuerpo estaba rígido,
Sus rodillas inmóviles - pues sus bestias salvajes habían huido.

Enkidu hubo de aflojar el paso - no era como antaño
Pero entonces tiene [sa]biduría, más [am]plia comprensión.
Volvióse, sentándose a los pies de la ramera. Mira a la cara de la ramera,
Atento el oído, cuando la ramera habla; [La ramera] le dice, a Enkidu:

«¡Tú eres [sabio], Enkidu, eres como un dios!
¿Por qué con las criaturas silvestres vagas por el llano?
¡Ea!, deja que te lleve [a] la amurallada Uruk,
Al santo templo, morada de Anu e Istar,
Donde vive Gilgamesh, perfecto en fuerza,
Y como un buey salvaje señorea sobre el pueblo».

Mientras le habla, sus palabras encuentran favor,
Su corazón se ilumina, ansía un amigo. Enkidu le dice, a la ramera:

«¡Arriba, moza! Escóltame
Al puro templo sagrado, morada de Anu e Istar,
Donde vive Gilgamesh, perfecto en fuerza,
Y como un buey salvaje señorea sobre el pueblo.
Le retaré [y osada]mente me dirigiré a él,
Gritaré en Uruk: "¡Yo soy el poderoso!
[Yo soy aquel] que puede alterar los destinos,
[(Aquel) que] nació en el llano es poderoso; vigor tiene"».

Poema de Gilgamesh, tablilla I
Imagen: Relieve de Enkidu. Museo de Iraq, Bagdad

Últimos momentos de Jesús

12:17

Últimos momentos de Jesús


V 1.Y era mediodía, y las tinieblas se apoderaron de toda la Judea, y ellos estaban turbados, y se preguntaban con inquietud si el sol se habría ocultado ya, considerando que él vivía aún, y que está escrito para ellos que el sol no debe ocultarse sobre un hombre puesto en suplicio mortal.

2. Y uno de ellos dijo: Dadle a beber hiel con vinagre. Y, habiendo hecho la mezcla, se la dieron a beber.

3. Y consumaron todas las cosas, y acumularon sobre sus cabezas sus pecados.

4. Muchos circulaban con lámparas encendidas, pensando que era ya de noche, y se ponían a la mesa.

5. Y el Señor clamó, diciendo: Mi potencia, mi potencia, me has abandonado. Y pronunciadas estas palabras perdió la vida.

6. Y, en aquella misma hora, el velo del templo de Jerusalén se rompió en dos.

VI 1.Entonces los judíos arrancaron los clavos de las manos del Señor y lo pusieron en tierra. Y la tierra entera tembló y un gran temor se esparció entre el pueblo.

2. Mas el sol volvió a brillar, y se encontró que era la hora de nona.

3. Los judíos se regocijaron de ello, y dieron a José el cuerpo del Señor, para que lo sepultase. Porque José había sido testigo de todo el bien que el Señor había hecho.

4. Habiendo, pues, tomado al Señor, lo lavó, y lo envolvió en un lienzo, y lo transportó a su propia tumba, llamada el huerto de José.

5. Y los judíos y los ancianos y los sacerdotes comprendieron el mal que se habían hecho a sí mismos, y comenzaron a lamentarse y a exclamar: ¡Malhayan nuestros pecados! El juicio y el fin de Jerusalén se aproximan.

VII 1.Cuanto a mí, me afligía con mis compañeros y, con el espíritu herido, nos ocultábamos, porque sabíamos que los judíos nos buscaban, como malhechores y como acusados de querer incendiar el templo.

2. A causa de todo esto, ayunábamos, y permanecimos en triste duelo, y llorando, noche y día, hasta el sábado.


Evangelios apócrifos
(Fragmento griego de Akhmin)

Juegos del niño Jesús

12:14

Juegos del niño Jesús


XXVI 1. Después de su vuelta de Egipto, y estando en Galilea, Jesús, que entraba ya en el cuarto año de su edad, jugaba un día de sábado con los niños a la orilla del Jordán. Estando sentado, Jesús hizo con la azada siete pequeñas lagunas, a las que dirigió varios pequeños surcos, por los que el agua del río iba y venía. Entonces uno de los niños, hijo del diablo, obstruyó por envidia las salidas del agua, y destruyó lo que Jesús había hecho. Y Jesús le dijo: ¡Sea la desgracia sobre ti, hijo de la muerte, hijo de Satán! ¿Cómo te atreves a destruir las obras que yo hago? Y el que aquello había hecho murio.
2. Y los padres del difunto alzaron tumultuosamente la voz contra José y María, diciendo: Vuestro hijo ha maldecido al nuestro, y éste ha muerto. Y, cuando José y María los oyeron, fueron en seguida cerca de Jesús, a causa de las quejas de los padres, y de que se reunían los judíos. Pero José dijo en secreto a María: Yo no me atrevo a hablarle, pero tú adviértelo y dile: ¿Por qué has provocado contra nosotros el odio del pueblo y nos has abrumado con la cólera de los hombres? Y su madre fue a él, y le rogó, diciendo: Señor, ¿qué ha hecho ese niño para morir? Pero él respondió: Merecía la muerte, porque había destruido las obras que yo hice.
3. Y su madre le insistía, diciendo: No permitas, Señor, que todos se levanten contra nosotros. Y él, no queriendo afligir a su madre, tocó con el pie derecho la pierna del muerto, y le dijo: Levántate, hijo de la iniquidad, que no eres digno de entrar en el reposo de mi Padre, porque has destruido las obras que yo he hecho. Entonces, el que estaba muerto, se levantó, y se fue. Y Jesús, por su potencia, condujo el agua por unos surcos a las pequeñas lagunas.

Los gorriones de Jesús

XXVII 1. Después de esto, Jesús tomó el barro de los hoyos que había hecho y, a la vista de todos, fabricó doce pajarillos. Era el día del sábado, y había muchos niños con él. Y, como uno de. los judíos hubiese visto lo que hacía, dijo a José: ¿No estás viendo al niño Jesús trabajar el sábado, lo que no está permitido? Ha hecho doce pajarillos con su herramienta. José reprendió a Jesús, diciéndole: ¿Por qué haces en sábado lo que no nos está permitido hacer? Pero Jesús, oyendo a José, batió sus manos y dijo a los pájaros: Volad. Y a esta orden volaron, y, mientras todos oían y miraban, él dijo a las aves: Id y volad por el mundo y por todo el universo, y vivid.
2. Y los asistentes, viendo tales prodigios, quedaron llenos de gran asombro. Unos lo admiraban y lo alababan, mas otros lo criticaban. Y algunos fueron a buscar a los príncipes de los sacerdotes y a los jefes de los fariseos, y les contaron que Jesús, hijo de José, en presencia de todo el pueblo de Israel, había hecho grandes prodigios, y revelado un gran poder. Y esto se relató en las doce tribus de Israel.


Evangelio del pseudo-Mateo

Lao Tse – Los buenos maestros de los tiempos remotos

12:12

Lao Tse – Los buenos maestros de los tiempos remotos


Los buenos maestros de los tiempos remotos formaban
uno con las misteriosas fuerzas invisibles.
Eran tan profundos que no podemos conocerlos.
No conociéndolos,
apenas sabemos describir su apariencia.
Eran tardos, como los que atraviesan un río en invierno,
prudentes, como los que temen estar rodeados de
vecinos,
discretos, como los invitados,
pasajeros, como el hielo que se funde,
sencillos, como la tela sin cortar,
amplios, como el valle,
y opacos, como el agua turbia.

¿Quién sabe cómo ellos, a través del reposo,
aclarar poco a poco lo turbio?
¿Quién sabe, como ellos,
a través de la constancia,
establecer gradualmente la calma?

Quien se atiene al Sentido
no anhela la abundancia.
Por no estar colmado
puede ser humilde,
eludir lo nuevo
y alcanzar la plenitud.


Tao Te King, capítulo 15

Versión de Richard Wilhelm


Zhuang Zi - Transformación

12:06

Zhuang Zi - Transformación


De pronto el maestro Yü enfermó. El maestro Ssu fue a preguntar cómo estaba.

— ¡Sorprendente! —dijo el maestro Yü—. ¡El Creador me está torciendo todo así! Mi espalda se levanta como una joroba y mis órganos vitales están encima de mí. Mi mentón se esconde en mi ombligo, mis hombros se alzan sobre mi cabeza, y mi coleta señala al cielo. ¡Tiene que ser una dislocación del yin y el yang!

Sin embargo parecía calmado en su corazón y nada preocupado. Arrastrándose hasta el aljibe, miró su reflejo y dijo: — ¡Ay, ay, ay! ¡Así que el Creador me está torciendo todo de esta forma!

—¿Lo lamentas? —preguntó el maestro Ssu.

— Claro que no, ¿por qué habría de hacerlo? Si el proceso continúa, quizás con el tiempo transformará mi brazo izquierdo en un gallo. En ese caso me mantendré en guardia por la noche. O quizás con el tiempo transformará mi brazo derecho en la bala de una ballesta y derribaré una lechuza para asarla. O quizás con el tiempo transformará mis nalgas en ruedas de carro. ¿Qué necesidad de un carro volveré a tener jamás?

Recibí la vida porque había llegado el momento; la perderé porque el orden de las cosas sigue adelante. Conténtate con este tiempo y habita en este orden y entonces ni la tristeza ni la alegría podrán tocarte. En los tiempos antiguos esto se llamaba ‘liberarse de los lazos’. Están aquellos que no pueden liberarse porque están atados por las cosas. Pero nada puede ganarle nunca al Cielo; así es como siempre ha sido. ¿Qué debería lamentar?

***

De pronto el maestro Lai se enfermó. Yacía casi a punto de morir, jadeante y resollando. Su esposa e hijos lo rodearon en un círculo y comenzaron a llorar. El maestro Li, que había venido a preguntar cómo estaba, les dijo: — ¡Fuera! ¡Lejos! ¡No perturbéis el proceso del cambio!

Luego se reclinó contra el umbral de la puerta y habló con el maestro Lai.

— ¡Qué maravilloso es el Creador! ¿Qué hará de ti a continuación? ¿Dónde te enviará? ¿Te convertirá en el hígado de una rata? ¿Te convertirá en la pata de un escarabajo?

El maestro Lai repuso: — Un niño, obedeciendo a su padre y a su madre, va dondequiera que le digan, al este o al oeste, al norte o al sur. Y el yin y el yang, ¡cuánto más son para el hombre que su padre y su madre! Ahora que me han traído hasta el borde de la muerte, si me negara a obedecerles, ¡qué perverso sería! ¿Qué culpa tienen ellos? El Gran Terrón me carga con una forma, me sobrecarga con vida, me aliviana en la vejez, y me da descanso en la muerte. Entonces si pienso bien de mi vida, por la misma razón debo pensar bien de mi muerte. Cuando un herrero hábil está fundiendo metal, si el metal saltara y dijera: ‘¡Insisto en que me conviertas en Mo-yeh!, sería seguramente considerado como un metal muy poco auspicioso. Ahora, habiendo tenido la audacia de cobrar forma humana una vez, si dijera, ‘¡No quiero ser otra cosa que no sea un hombre! ¡Nada que no sea un hombre!’, el Creador seguramente me consideraría una persona muy poco auspiciosa. Así que ahora pienso en el cielo y la tierra como en un gran horno, y en el Creador como en un hábil herrero. ¿Dónde podría enviarme que no estuviera bien? Me dormiré en paz, y luego con un sobresalto me despertaré.



Zhuang Zi – Capítulo VI

9/3/17

La Sophia de Jesús el Cristo

0:16

La Sophia de Jesús el Cristo


Después que se levantara de entre los muertos, sus doce discípulos y siete mujeres le siguieron; marcharon a Galilea y llegaron a la montaña llamada «Lugar de la Cosecha y el Gozo». Allí, todos juntos, le preguntaron sobre la naturaleza del universo, su plan, la divina providencia, el poder de las autoridades y el lugar que todo eso ocupaba en los arcanos del plan divino. El Salvador no se les apareció en su forma primordial, sino como espíritu invisible. Y su forma recordaba un gran ángel de luz. A qué se asemejaba, imposible resultaba describirlo. Ninguna carne mortal parecía sostenerla, sino sólo una carne perfecta y pura como la que para nosotros había conservado en Galilea sobre el monte llamado de los olivos. Y dijo: «La paz sea con vosotros. Mi paz os doy». Y todos se quedaron en suspenso, tan espantados estaban.


1. Riendo, el Salvador les preguntó: «¿En qué pensabais? ¿ Qué os turba? ¿Qué buscáis?» Felipe respondió: «La naturaleza del universo y su plan.»

2. A lo que el Salvador contestó: «Tenedlo presente: todos los hombres nacidos sobre la Tierra desde la creación del mundo hasta ahora son polvo. Buscan a Dios, qué es, a qué se parece y no lo han encontrado. Sin embargo, los más sabios de entre ellos han disertado sobre él fundándose en el ordenamiento del mundo y sus movimientos. Pero sus elucubraciones no alcanzaron la verdad. Pues de tres formas explicarían los filósofos este ordenamiento: de ahí que no se pusieran entre ellos de acuerdo. Unos dicen que el mundo se mueve por sí mismo. Otros, que se mueve por la providencia. Algunos más, que por el destino. Pues bien, todos se equivocan. No, ninguna de esas hipótesis se aproxima a la verdad, pues son juicios humanos. Pero yo que he venido de la Luz infinita, yo sí conozco. Yo soy el que sabe: por eso puedo hablaros de la naturaleza exacta de la verdad. Porque todo lo que de sí mismo procede es vida corrompida, hecha de sí mismo. La providencia no contiene en sí misma la sabiduría. Y lo inevitable no puede discernirse.»

3. «En cuanto a vosotros, todo lo que os conviene saber, y a todos los que son dignos de conocer, os será dado, como a todos aquellos que no fueron engendrados por las semillas nacidas de un impuro frotamiento, sino por el Primer Enviado, porque él es inmortal en medio de los hombres mortales.»

4. Mateo le respondió: «Señor, nadie accede a la verdad, sino a través de ti. Muéstranos, pues, la verdad.»

Y el Señor le contestó: «Inefable es quién es. Ninguna soberanía reina sobre él, ninguna autoridad, a ningún dominio está sometida, ni a criatura alguna desde la creación del mundo hasta ahora, salvo a sí mismo y a cada uno de aquellos a quien tenga a bien hacer una revelación a través de aquel que procede de la luz primera. Yo soy, desde ahora el gran Salvador. Porque él es inmortal y eterno. Eterno porque no ha tenido nacimiento: pues cualquiera que lo tenga, perecerá. No ha sido engendrado, pues no ha tenido comienzo: quien tiene un comienzo tiene también fin. Nadie tiene autoridad sobre él, ya que no tiene nombre: pues quien tiene un nombre es criatura de otro. No podría, pues, ser nombrado. No tiene forma humana, pues quien tiene forma humana es criatura de otro. Y sólo a sí mismo se parece –no a algo, sea ello lo que fuere, que hayáis alguna vez visto o percibido–, una semejanza extraña tiene, muy superior a todo y superior al universo. Mira para todos los lados y se ve a sí mismo de él mismo. Como no tiene límites, es inasible. Imperecedero, pues que no tiene par. Inmutable. Infalible. Eterno. Bendito. Como no es conocido, siempre conoce. Es inmenso. Indescriptible. Perfecto, pues que no tiene defectos. Bendito por toda la eternidad. Y es llamado el padre del universo.»

5. Felipe dijo entonces: «¿cómo, pues, Señor, fue revelado a los perfectos?» Y el perfecto Salvador le contestó: «Antes de que fuera revelado nada de lo que apareció, en él estaban ya la grandeza y la autoridad, puesto que él engloba la totalidad de todo, mientras que nada le englobada a él. Porque todo él es espíritu. Él es pensado y pensante, reflexión, razón y poder. Poderes todos equivalentes. Poderes que son la fuente de la totalidad. Y cuya prolongación, del principio al fin, estaba ya en su presencia, la del Padre increado y sin límites.»

6. A lo que Tomás dijo: «Señor y Salvador, ¿por qué esos poderes han venido a ser y por qué se han manifestado?»

El perfecto Salvador le respondió: «He venido del Uno sin límites para poder instruiros de todo. El Espíritu, que era un genitor, tenía poder de engendrar y dar forma, por eso la rica abundancia que contenía ha podido ser revelada. Gracias a su misericordia y a su amor, desea llevar el fruto por sí mismo, para así no gozar solo de su bendición y que otros espíritus de la inquebrantable generación puedan producir cuerpos y frutos, gloria y honor en su inmarcesible e infinita gracia. Así, su bendición podrá manifestarse por el Dios autógeno, el Padre de todo lo que es imperecedero y de lo que todavía podría venir. Pero lo que ha aparecido aún no ha llegado. Mientras tanto, grande es la diferencia con lo imperecedero.

7. Y él exclamó: «¡Quién tenga oídos para oír hablar de cosas infinitas, que oiga!» Y siguió diciendo: «Es a los despiertos a quien me dirijo.» Y continuó: «Todas las cosas surgidas de lo que es perecedero, perecerán, pues que de lo perecedero surgieron. Y todo lo que ha salido de lo imperecedero no perecerá, sino que se hará imperecedero, pues que de lo imperecedero procede. De ahí el extravío de tantas gentes; las cuales murieron por no haber reconocido esta diferencia.»

8. Y María habló: «¿Cómo podremos entonces saber esas cosas, Señor?»

El perfecto Señor respondió: «Id de las cosas no aparentes hacia la culminación de las que se han manifestado, y en este camino de vuestro pensamiento se os revelará cómo la creencia en aquellas cosas no manifestadas surgió en las que sí lo fueron, las que son del Padre increado. ¡El que tenga oídos para oír, que oiga!»

9. «El Maestro del universo no sólo es llamado Padre, sino Padre primordial. Él es origen de lo que debe ser revelado. Es el Padre primordial, que no tuvo principio y que se ve a él mismo en sí mismo como en un espejo. Se ha manifestado como igual a sí mismo. Pero esa semejanza la ha expresado como Dios padre a través de sí mismo, confrontándose con quienes estaban confrontados, él que ante todo era el Padre increado. Pues la misma edad tiene que la luz, que desde antes de ser vista existe, pero cuyo poder no iguala al suyo. Mas después aparecieron multitud de cosas finitas, engendradas, todas iguales en edad y poder, constantemente glorificadas. Su especie se llama la generación sin reino, y es a través de ella como vosotros mismos os habéis manifestado entre los hombres. Y toda esta multitud sobre la que no hay reino se llama la de los hijos del Padre increado, Dios, Salvador, Hijo de Dios: Ellos son a semejanza vuestra. Pero él es incognoscible, él es pleno de imperecedera gloria y de inefable gozo. Todos en él descansan, todos se regocijan en el inefable gozo de su inalterable esplendor e inmenso júbilo. Nunca hasta ahora un mensaje así fue oído o conocido entre los eones y sus mundos.»

10. Mateo le preguntó: «Señor y Salvador, ¿cómo se le manifestó la humanidad?»

Y el perfecto Salvador le respondió: «Debéis saber que quien se manifestó antes del universo sin fin es quien por sí mismo ha creído, quien a sí mismo se ha construido, el Padre pleno de radiante e inefable luz. En el principio, decidió que su imagen se convirtiera en una gran potencia. Y el principio de esta luz se manifestó inmediatamente como un hombre inmortal y andrógino, y, gracias a este Hombre inmortal, ellos podrán asegurar su salvación y despertarse del olvido por el intercesor que les fue enviado y que está con vosotros hasta el final de la pobreza de los bandidos.

Y su paredra es la gran Sophia, destinada desde los orígenes a ser en él como una sicigia gracias al padre autógeno y salido del hombre inmortal, el primero en haberse manifestado en la divinidad del Reino. Porque el Padre, llamado el hombre, El Padre por sí mismo, lo ha revelado.

»Ha creado por sí mismo un gran eón, denominado Ogdoado, a la medida de su grandeza. Una gran autoridad le fue otorgada y reina sobre la creación de la pobreza. Crea por sí mismo dioses, ángeles y arcángeles, miríadas innumerables, para que le sirvan de escolta; hechos de esa luz y del espíritu tres veces varón que es el del Sophia su paredra. De ese Dios han surgido la divinidad y el reino. De ahí que fuera llamado Dios de dioses, Rey de reyes.

Por eso, quienes vengan al ser después de éstos, podrán creer en él a través de este Hombre primordial. En sí mismo porta su voluntad única, su solo pensamiento, que, como él, es también reflexión, meditación, razón y poder. Todo lo cual es inmortal y perfecto. Por su imperecedero carácter, son iguales entre sí. Pero, en relación al poder, son diferentes, con la misma diferencia que hay entre un padre y un hijo, entre un hijo y un pensamiento, entre un pensamiento y lo demás.

11. «Como antes he dicho, entre todas las cosas creadas, la primera es la unidad. Y, de todo lo que queda, lo que ha aparecido como totalidad ha sido revelado por su poder. Y todo lo hecho, ha sido por lo que había sido creado; lo que fue nombrado, por lo que había recibido una forma. Así nacieron las diferencias entre los no engendrados, del principio al fin.»

12. Y, entonces, Bartolomé le preguntó: «¿Por qué pues, en el Evangelio fue llamado Hombre e Hijo del Hombre? ¿De quién, entonces, es este hijo?» Aquel que es santo le contestó: «Deberá saber que el Hombre primordial es llamado Genitor, la Inteligencia totalmente comprendida en sí misma. Y ese hombre ha meditado con la gran Sophia, su paredra, y ha declarado primogénito a su hijo andrógino. Su nombre masculino es el de Primer Genitor Hijo de Dios; su nombre femenino es Sophia Primera Generadora, Madre del universo. Algunos la llaman Amor. Ahora, el Primogénito es llamado Cristo. Como recibe la autoridad de su Padre, a partir de la luz y del espíritu, ha creado una innumerable multitud de ángeles para ser escoltado por ellos»

13. Sus discípulos le dijeron: «Señor, el que es llamado Hombre nos ha hecho revelaciones sobre esta cuestión, tantas que también nosotros conocemos ahora exactamente su gloria.» El perfecto Salvador respondió: «Quien tenga oídos para oír, que oiga. El Padre, el Primer Genitor, es llamado Adán, Ojo de la luz, porque de la brillante luz ha salido con sus santos ángeles, inefables y sin sombra. Los cuales se regocijan en un perpetuo júbilo de la reflexión que han recibido de su Padre: ahí reside el reino todo el Hijo del Hombre, el que es llamado Hijo de Dios. Ahí reina un gozo inefable y sin sombra, un perpetuo júbilo, pues todos se regocijan ahí de su imperecedera gloria, inaudita hasta ahora y no revelada a los eones por venir después de ellos y sus mundos. Del Autógeno procedo y de la Luz primordial y sin fin, por eso puedo revelaros todas las cosas.»

14. Sus discípulos insistieron: «Dinos claramente cómo cayeron de esas cosas invisibles, de la inmortalidad al mundo, puesto que en él mueren.» El perfecto Salvador contestó: «El hijo del Hombre, de acuerdo con Sophia su paredra, hizo aparecer una gran luz andrógina, llamada por su nombre masculino Salvador, Genitor de todo, y por su nombre femenino Sophia, Generadora del Todo. Algunos la llaman Pistis. Todos los llegados a este mundo como una gota de dicha luz fueron enviados por él a los dominios del Todopoderoso, para ser protegidos por él. Y el vínculo del olvido los retuvo, de forma que por ella conocen la materia, todo ese mundo de pobreza, su vanidad, su ceguera y su ignorancia, por haberse dado él mismo un nombre. Mas yo, procedo de los lugares de arriba por voluntad de la gran Luz, yo que me he liberado de ese vínculo. Yo he acabado tajantemente con los negocios de los bandidos. Yo, sobre todo, he estimulado esta gota enviada del seno de Shopia, de manera que, gracias a mí, pueda llevar mucho fruto, pueda perfeccionarse, no fallar, sino estar preservada por mí, el gran Salvador, con objeto de que su gloria pueda revelarse y Sophia pueda también justificarse de esa carencia, para que sus hijos no resulten a su vez imperfectos, sino que puedan lograr los honores y la gloria y ascender hacia el Padre, conocer las palabras de la Luz masculina. Y vosotros habéis sido enviados por el hijo, que ha sido enviado para que podáis recibir la luz y preservaros del olvido de las autoridades, y no vuelva a parecer así, por vuestra causa, el impuro frotamiento que viene del espantoso fuego surgido de la parte carnal de su ser. Aplastad, pues, sus intenciones maliciosas.»

15. Entonces, Tomás le dijo: «Señor y Salvador, ¡cuántos eones hay para vigilar los cielos?» El perfecto Salvador respondió: «Te felicito por tu pregunta sobre los grandes eones, pues tú tienes raíces en las cosas sin ataduras. Y cuando esas cosas sobre las que he hablado se manifestaron, el Padre Autógeno comenzó por crear doce eones para su sucesión y doce ángeles. Ángeles perfectos y buenos. A través de ellos se reveló lo que en la mujer es imperfección.»

16. Todos dijeron entonces: «¿Cuántos eones han surgido de las ilimitadas moradas de los inmortales?» El perfecto Salvador respondió: «Quien tenga oídos para oír, que oiga. El primer eón es el del Hijo del Hombre, el llamado Salvador, el que ha sido revelado, el que ha sido llamado Primer Genitor. El segundo eón es el del Hombre, que ha sido llamado Adán, el Ojo de la Luz. El que rodea a ambos es ese eón sobre el que nada reina, el de la divina e inmensa eternidad, el eón autógeno de los eones que están en él, el de los inmortales de que antes os he hablado, el que está por encima del séptimo revelado por Sophia, la cual es el primer eón.»

17. «Pero él, el Hombre inmortal, ha revelado eones, potencias y reinos otorgando, a todos quienes reveló, el poder de realizar deseos hasta los últimos tiempos antes del caos. Pues entre ellos se han entendido. Y toda grandeza ha revelado, incluso por el espíritu, multitud de luces gloriosas e innumerables, las elegidas desde el origen, es decir, el primer eón, y el segundo y el tercero. El primero fue llamado Unidad y Reposo; y cada uno de ellos tiene su nombre. Pues han sido denominados la Asamblea de los tres eones* entre la innumerable multitud que de una vez apareció. Y una multitud le ha revelado. Mas como esas multitudes se han reunido realizando una unidad, se les llamó la Asamblea de la octava. Que se ha revelado andrógina y en parte ha sido denominada como varón y en parte como hembra. El varón ha sido denominado Asamblea, mientras que la hembra ha sido denominada Vida, para que así aparezca que la vida de todos los eones ha salido de una mujer. Y cada uno de esos nombres desde el origen sería recibido»

18. «Pues, por su placer y pensamiento, las primeras potencias que se manifestaron fueron llamadas dioses. Y, por su sabiduría, los dioses de los dioses revelaron los dioses. Por su sabiduría revelaron señores. Y los señores de los señores revelaron, por su pensamiento, señores. Y por su poder revelaron arcángeles. Por su palabra, los arcángeles revelaron ángeles. Y por éstos, se revelaron semejanzas, con sus estructuras y sus formas, y un nombre para todos los eones y sus mundos.»

»Y los inmortales que acabo de describir reciben su autoridad del Hombre inmortal y de Sophia, su paredra, llamada Silencio, pues su grandeza se ha cumplido reflexionando y en total mutismo. Porque los imperecederos, desde el momento mismo en que pudieron, crearon, cada uno para sí, un gran reino en el Ogdoado, y tronos, y templos, y firmamentos a la medida de su grandeza. Pues todos salieron de la voluntad de la Madre del Universo.»

19. Entonces, los santos apóstoles le dijeron: «Señor y Salvador, háblanos de los que están en los eones, queremos saber sobre ellos.»

El perfecto Salvador dijo «Sobre todo aquello que me preguntéis, yo os responderé. Han creado por sí mismos ejércitos de ángeles, innumerables miríadas para su escolta y su gloria. Han creado espíritus vírgenes de inefable luz y sin sombra. Pues en ellos no reside ni la enfermedad ni la debilidad, sino sólo la voluntad. Así pues, a los eones se añadirían rápidamente los cielos y el firmamento a la gloria del Hombre inmortal y de Sophia, su paredra; y allí cada eón, cada mundo y los sucesivos recibieron el modelo con arreglo al cual fueron creados a semejanza de los cielos del caos y de sus mundos. Y después de la revelación del caos, todo les regocijó con inefable alegría, con indecible júbilo, en la luz que brilla sin sombra, por su inmarcesible gloria y esa inmensa paz de la que imposible resulta hablar... Mas todas esas cosas que acabo de deciros, las he dicho de tal forma que podáis brillar en esta luz aun más que ellos.»

20. María le dijo entonces: «Señor Santo, ¿de dónde proceden tus discípulos, adónde se encaminan, qué deberán hacer aquí?» El perfecto Salvador le contestó: «Deberás saber que Sophia, la Madre del Universo y la paredra, quiso traer a éstos a la existencia sola, sin la participación de cónyuge varón. Pero, por voluntad del Padre del Universo, para que su inimaginable bondad pudiera revelarse, creó una cortina entre los inmortales y los que después de ellos vinieron, de manera que su consecuencia pudiera seguir cada eón y el caos, de suerte que la mujer pueda vivir pese a sus imperfecciones, que pueda existir aunque el Error la combata. Esa cortina es el espíritu. Como ya he dicho, de los eones de agua sobre las radiaciones de la luz, una gota resbaló, una gota de luz y del espíritu fluyó a las regiones bajas de la omnipotencia del caos, para que puedan verse las formas modeladas a partir de esa gota, pues esto constituye un acto de acusación contra él, el primer genitor, el que es llamado Jaldabaoth. Y esta gota ha revelado las formas modeladas por el espíritu, dándoles con su hálito un alma viva. Pues se había enfriado y caído en la ignorancia del alma. Reanimada por el soplo de la gran luz del varón, y cuando (Adán) comenzó a pensar, ese ser inmortal, cuando el soplo respiró en el, nombró a todos los que en el mundo del caos son y a todas las cosas que en él se encuentran.

«Pero estos, cuando fueron objeto de la voluntad de Sophia, la Madre, de manera que el hombre inmortal pudiera vestirse con las ropas propias de la tierra, acusados de haberse apoderado del hálito de ese soplo, fueron condenados como si se tratara de bandidos. Mas, como sólo psiquismo era, no fue capaz de tomar para él ese poder, en tanto no se cumpliera el número del caos y no llegara el tiempo fijado por el gran ángel.»

21. Así, os he instruido sobre el Hombre inmortal, a quien yo liberé de las cadenas de los bandidos. He roto las rejas de los implacables. He ridiculizado sus malas intenciones. Y se avergonzaron y se despertaron de su ignorancia. Por eso he descendido aquí, para que al fin puedan verse tocados por el espíritu y el soplo, y para que puedan, de su dualidad, convertirse en uno, como en el principio fue. Y, así, para que podáis producir muchos frutos y alzaros hasta quien desde el origen está en el gozo, en la inefable gloria, el honor y la gracia del Padre del universo.»

22. «Quien conozca, pues, al Padre con un puro conocimiento llegará al padre y descansará en el Padre increado. Pero quien sólo imperfectamente le conozca, se alejará de él, se irá y reposará en la calma del Ogdoado. Dejad, pues, que aquel que por la reflexión y el amor en verdad conoce el espíritu inmortal de la luz, me aporte signos de lo que es invisible, y que en el espíritu del silencio se convertirá en luz. Quien conozca al Hijo del Hombre en sabor y en amor, que me traiga un signo de él para que pueda habitar con quienes están en el Ogdoado.

23. «Tal es mi revelación del nombre a quien es perfecto y de la voluntad de la madre de los santos ángeles, para que así la multitud masculina pueda aquí cumplirse, de manera que quienes no tienen límites puedan manifestarse en todos los eones, como asimismo los que habrán de llegar en la indecible generosidad del Gran Espíritu invisible, y para que todos puedan recibir de su bondad y generosidad ese descanso que ningún reino supera. Vengo del Único, y he sido enviado para revelaros al que, por la suficiencia del Primer Genitor y de sus ángeles, es, desde los comienzos, único. Pues dioses se titulan a sí mismos. Y he venido a librarles de su ceguera, para poder hablar a todos de la Divinidad que trasciende al Todo.

24. «Así pues, pisotead sus tumbas; humillad su providencia; romped su yugo y tomad el mío. Como hijos de la Luz y para que podáis pisotear su poder, os he dado autoridad sobre todas las cosas.»

25. Tales fueron las palabras que el Salvador Bendito pronunció. Después, desapareció de su vista.

Y, a partir de ese día, todos los discípulos sintieron gran gozo e indecible alegría. Y se lanzaron a predicar el Evangelio del Dios eterno, del imperecedero Espíritu. Amén


Textos Gnósticos de Sheneset

8/3/17

Muso - Los ojos de Buda

22:13

Muso - Los ojos de Buda


Pregunta.– ¿Los ojos del Buddha no ven los fenómenos « nacidos de los objetos » como los ve el ignorante?.

Respuesta.– En la Doctrina, figura una teoría llamada « los cinco ojos » y aunque haya diferentes interpretaciones para cada uno de ellos, no citaré más que una: 1º) Los ojos corporales: visión de un ignorante ordinario. Aquel que ha alcanzado la pureza de las seis sensaciones llega a ver el triquiliocosmo con sus ojos corporales, tales cuales; 2º) Los ojos divinos: visión según los dioses, que ven las cosas inclusive más allá de las montañas, ríos, muros y paredes, pero que es también la del ignorante. Los ojos divinos del santo pueden ver inclusive el triquiliocosmo; 3º) Los ojos de sapiencia: la sapiencia de « todos los fenómenos están vacíos ». Esta es únicamente la visión de los Bodhisattvas. Se admite a veces, en los dos Vehículos, tener un poco de esta sapiencia; 4º) Los ojos del dharma: sapiencia consistente en ver el aspecto de los fenómenos fantasmáticos; es también una visión del Bodhisattva. Estos « cuatro ojos », aunque difieren según que su visión sea mundana o supramundana varían los cuatro en cuanto a su posición respecto de los fenómenos « nacidos de los objetos »; y 5º) Los ojos del Buddha: sapiencia de la intuición interior del Buddha. Desde los ignorantes hasta los Bodhisattvas, nadie puede conocerla. Se puede leer en el Nirvâna Sûtra: « Aun cuando un profano tuviera ojos divinos, con todo no son más que ojos carnales. Aún cuando un estudiante del Mahâyâna tenga ojos carnales, con todo se les llama: ojos del Buddha... ». Si uno se conforma al texto, de ahí es menester no deducir que los ojos del Buddha no se encuentran sino en el Tathâgata solo y jamás en un ignorante. Un Antiguo venerable ha dicho: « Para los cuatro ojos y las dos sabidurías [es decir, sabiduría fundamental y sabiduría subsecuente o sabiduría sin-discriminación y sabiduría con discriminación]todos los fenómenos están presentes, y para los ojos del Buddha y su omnisapiencia todo es el verdadero Vacío tranquilizado... » Sin embargo, puesto que el Buddha estaba provisto de cada uno de los cinco ojos, veía los fenómenos mundanos asimilándose a un ignorante; el principio del vacío de todos los fenómenos devenía claro para Él, y también comprendía el espíritu fantasmático « nacido de los objetos » asimilándose a un Bodhisattva. Pero, aunque se haya asimilado a un ignorante, no ha caído en los aspectos de producción-y-destrucción, de ir-y-venir; aunque se haya asimilado al Bodhisattva, no se ha estancado tampoco en su principio vacío ni en los aspectos fantasmáticos.

En consecuencia, hacer una clasificación de las diferencias que existen entre los cinco ojos es hablar temporáneamente vulgarizando. Según la sapiencia del Buddha, no hay ni distancia entre extravío e Iluminación, verdadero y profano, ni división entre esencia y aspecto, hecho y principio. Eso puede compararse a la diferencia que presentan para un ignorante: oro, plata, teja, piedra, agua, fuego, hierba, y árbol. Puesto que un Buddha hace del oro una piedra y del fuego hace agua, no tiene calor al penetrar en la llama ni frío en el agua. Y es como si el oro o la plata no fueran superiores a una teja o a una piedra, y como si una teja o una piedra no fueran menores que el oro o la plata. Si aquel que no ha obtenido todavía esta libertad pretende que el agua y el fuego no tienen ninguna diferencia y que el oro y la piedra son una misma cosa, comete un error. Ocurre lo mismo con aquel que no comprende la sapiencia del Buddha y que pretende: « No hay ninguna distancia entre extravío e Iluminación, esencia y aspecto ».

Muso
Diálogos en el sueño

14/9/16

Lie Zi - Del arte de la arquería

1:25



Kan Ying fue un gran arquero de los tiempos antiguos. Sin disparar, con solo extender su arco, las bestias se desplomaban y los pájaros caían. Tuvo un discípulo llamado Fei Wei que lo superó  en habilidad. A su vez, Fei Wei le enseñó el arte de la arquería a  Chi Ch'ang.

Fei Wei le dijo a Chi Ch'ang: "Antes de empezar a hablar de arquería deberías aprender a no parpadear".

Chi Ch'ang volvió a su casa y se tendió de espaldas debajo de el telar de su mujer, con sus ojos muy próximos a los pedales. Después de dos años consiguió no parpadear, aún cuando la punta de una aguja le cayera en un ojo. Fue a contárselo a Fei Wei, quién le contestó: "Todavía no es suficiente. No voy a estar satisfecho hasta que no aprendas a mirar. Volvé cuando puedas ver lo pequeño como si fuera grande y lo difuso como si fuera nítido".

Chi Ch'ang volvió a su casa, ató una pulga con un pelo de cola de yak, la colgó de la ventana y se puso a mirarla a contraluz desde cierta distancia. En diez días la empezó a ver más grande; al cabo de tres años la veía del tamaño de una rueda de carreta. Cuando obsevaba otras cosas de la misma manera, éstas parecían colinas y montañas. Entonces, con un arco hecho de cuerno y una flecha de madera del norte, le disparó a la pulga y le atravesó el corazón, sin que se rompiera el pelo del cual colgaba. Fue a contárselo a Fei Wei, quién dando un salto y golpeándose el pecho le dijo: "Lo conseguiste".

Cuando Chi Ch'ang hubo aprendido todo lo que Fei Wei tenía para enseñarle, consideró que sólo ese hombre en el mundo podía compararse con él. Entonces planeó asesinar a Fei Wei. Los dos hombres se encontraron en un descampado y se dispararon mutuamente. Las puntas de sus flechas chocaban en el aire y caían a tierra sin levantar polvo. Fei Wei fue el primero en quedarse sin flechas. A Chi Ch'ang todavía le quedaba una; cuando la disparó, Fei Wei la rechazó con la punta de una rama de zarza. Entonces ambos arrojaron sus arcos y se echaron a llorar, inclinándose cada uno ante el  otro hasta que sus cabezas tocaron el suelo. Decididos a convertirse en padre e hijo, sellaron, mediante un corte en el brazo, un pacto  por el cual se comprometieron a no enseñar su arte a nadie más.


Lie Zi - El libro de la perfecta vacuidad

17/8/16

Lie Zi - La hoja de jade

18:38


Lie Zi - La hoja de jade


Un hombre de Song talló en jade, para su soberano, una hoja de moral. Tres años tardó en completar su trabajo. Los bordes y la punta de la hoja, así como su tallo y nervadura, estaban trabajados con tal perfección y minuciosidad que si la hoja se mezclaba entre verdaderas hojas de moral era imposible distinguirla. En adelante, este hombre gracias a su habilidad, vivió a expensas del estado de Song. Cuando el maestro Lie Zi se enteró del caso, dijo: "Si el cielo y la tierra, en su producción de los seres, necesitaran tres años para terminar una hoja, muy escasos serían los seres dotados de hojas. Ésa es la razón por la que el hombre verdadero se basa en el principio transformador del dao y no en la sabiduría y la habilidad".



Lie Zi, Libro de la perfecta vacuidad, Shuo Fu: Descifrar el mensaje, capítulo 6
Versión de Iñaki Preciado

10/8/16

Zhuang Zi - Metamorfosis

19:16

Zhuang Zi - Metamorfosis



Cuatro hombres entablaron una discusión.
Cada uno decía:
"¿Quién sabe cómo
tener el Vacío por cabeza,
la Vida por espina dorsal
y la Muerte por rabo?
¡Quien sepa cómo será mi amigo!"

Con esto se miraron entre sí,
vieron que estaban de acuerdo,
se echaron a reír
y se hicieron amigos.

Entonces uno de ellos cayó enfermo,
y otro fue a verlo.
"¡Grande es el Creador", dijo el enfermo,
"que me ha hecho como soy!

Estoy tan doblado
que mis tripas están por encima de mi
cabeza;
reposo la mejilla
sobre mi ombligo;
mis hombros sobresalen
por encima de mi cuello,
mi coronilla es una úlcera
que inspecciona el cielo;
mi cuerpo es un caos
pero mi mente está en orden."

Se arrastró hasta el pozo,
vio su reflejo y declaró:
"¡Menuda porquería
ha hecho de mí!"

Su amigo le preguntó:
"¿Estás descorazonado?"

"¡En absoluto! ¿Por qué habría de estarlo?
Si Él me hace pedacitos,
y con mi hombro izquierdo
hace un gallo,
yo anunciaré el alba.
Si Él hace una ballesta
de mi hombro derecho,
suministraré pato asado.
Si mis nalgas se convierten en ruedas
y si mi espíritu es un caballo.
¡me pondré yo mismo los aparejos y
cabalgaré
en mi propio carro!

Hay un tiempo para unir
y otro para deshacer.
Aquel que entiende
esta sucesión de hechos
acepta cada nuevo estado
en su momento preciso
sin dolor ni regocijo.
Los antiguos dijeron: 'El ahorcado
no puede descolgarse solo.'
Pero a la larga la Naturaleza es más fuerte
que todas sus cuerdas y ataduras.
Siempre fue así.
¿Qué razón hay
para descorazonarse?


Thomas Merton
Escritos de Chuang Tzu